Baje rápidamente las escaleras sin apreciar mi
entorno.Entre al recinto y decidí dar un par de vueltas antes...
antes de enfrentarme a mi realidad. No era cobardía, tal vez tenia
un poco de temor pero no cobardía de todas maneras terminaría
llevándolo a cabo. No me gusta dejar cabos sueltos, pero necesitaba
pensar ya que poco me conozco,es mas creo que poco nos conocemos
todos; Existen tantas situaciones a las que podemos llegar a
enfrentarnos, que siempre tendremos ese temor a como podremos
reaccionar. Y justo en eso estaba pensando. Decidí caminar un poco
observar aquella exposición nueva de la que no tenia idea y
disfrutar de la decoración. Seré sincera quería engañar a mi
mente pero en este caso no era mente, era el corazón y esa necesidad
desesperante de atraer un recuerdo y encarcelarlo para que no se la
pase volando a mi alrededor.
Cuando aquellas obras, pinturas y esculturas
maravillosas no pudieron cautivarme mas decidí caminar los cortos
pasos que me separaban de ese lugar maravilloso y chocar frente a la
puerta de cristal por la que se puede vislumbrar prácticamente toda
la sala, pero no me detuve a verla desde fuera, yo solo pude pensar
en entrar... No contemple el dolor que esto causaría; yo solamente
entre como quien ve algo de lo que desea aferrarse con todas sus
fuerzas a pesar de ver que esta desbaratándose.
Al ingresar el lugar seguía como siempre mismas
pinturas, mismos cuadros, aquellas luz tenue que tanto que me gustaba
y ese silencio de comodidad que te permite apreciar todas las obras
las cuales van del negro al gris y del gris al blanco sin mas...
expresando su belleza en tres colores que pueden logar todo desde
captar la cotidianidad hasta dejar al descubierto un pensamiento,
bajo unos ojos prestos a leer a través de un lienzo o una lente.
Capte esto en segundos de todas maneras no es un lugar estaño para
mi. Me identifico con el espacio o lo hacia, eso era básicamente lo
que quería descubrir o lo que quería recuperar.
Me bastaron no mas de dos minutos para darme cuenta
de que ya no me pertenecía solo a mi, este lugar ahora viviría en
una bola de cristal plasmando un momento en particular. Conforme
pasaban los segundos sentí ese dolor, esa punzada en el pecho que te
hace quedarte sin aire y querer salir, ¡¡prácticamente huí!! Pero no era falta de aire era ahogo, un ahogo incontrolable por todos
los recuerdos que se estaban colando dentro de mi, mi objetivo era
encarcelarlos y estos me estaban matando lentamente imágenes
inundaron mi mente, cada movimiento y cada mirada hasta que escuche
el susurro de esas dos palabras en mi mente y eso fue todo hasta ahí
llego la valentía, y entonces supe que el problema futuro no seria
volver a cruzar la puerta de cristal si no aprender a vivir con el
recuerdo que en si es sublime.
Kerly A. Ramirez

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