La vida es sumamente irónica cuando se trata de tomar decisiones, o tal ves despedirse de una persona, para despedirte no necesitas necesariamente decir, adiós, cha o como prefieras hacerlo, despedirte de una persona se compone de la esencia de dejarle ir, sin importar si es mucho o poco tiempo el que pasara para ello, en el arte del amor, el despedirse de alguien es dejar de escuchar el sonido de los latidos, dejar de ver las miradas que brillaban, no volver a sentir tu celular, una noche de frió e iluminando el nombre de quien amas, despedirse en este asunto implica un dolor lento, que se aviva cuando recuerdas, cuando sueñas con sus besos y sientes sus abrazos, me temo que jamas sabremos si lo que hacemos es correcto, si las decisiones que tomamos son las mejores, ya que todas comienzan con la idea de reparar una herida o aliviar el dolor, lo que no sabemos es que en muchas de estas lo que hacemos es lacerar lo mas, y hacer que crezca de tal forma que se convierte en odio y en ausencia de amor, en la ausencia de un amor que hace no mucho amo, y que aun siente pero que se despidió y dijo a dios para darle rienda suelta a su decisión.
Kerly A. Ramirez
Razones, cuestiones y olvidos inducidos.
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