Ella se detuvo y lo miro con esos ojos, de que equivocado estas; camino hacia la cama se sentó tomo su cartera y respondió:
La verdad es simple, el amor desaparece como el humo de un cigarrillo, se va con el viento, se olvida de despedirse, se evapora con sueños y anhelos. En ese momento sufres de melancolía y no admiras lo que sucede a tu alrededor por que el humo aun envuelve tus sentidos y nubla tu razón aunque no sea tan visible como deseas, pero las secuelas se hacen imposibles de ignorar, es hay cuando te hundes y crees que jamás saldrás de allá que el humo te ha abandonado, que deliras con las sombras de lo que alguna ves fue humo y que el amor se a perdido, se ha hecho llanamente invisible, en ese momento es cuando te das cuenta de el sabor a nicotina que guarda tu boca y de la esperanza de amor que dice tu corazón con cada latido, que nosotros mismos nos alejamos de las cosas, nos alejamos de la vida y dejamos de ser lo que se supone deseamos con el alma.
El sencillamente no supo que responder, ya que su alrededor se encontraba tan nublado que no fue conciente de que ella se había marchado y había dejado su corazón sobre la mesa de noche junto a la carta que se desintegraba con el fuego del cigarrillo que se encontraba en su superficie, y que se hacia invisible con el humo de el mismo.
Kerly A. Ramirez

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